[...]
                                            

Estas modulaciones contemporáneas de los sistemas de representación se engarzan intrínsecamente con diversas categorías de sujeto. Sujeto de conocimiento y sujeto lingüístico. Sujeto ético y sujeto sexuado. Sujeto estético y sujeto histórico. Sujeto político y sujeto ontológico. Todos ellos dependientes y co-fundadores de modos de representación, a su vez mutables. Así los sujetos pueden ser soberanos de sistemas, o sujetados por ellos. Agente operativo o superficie de inscripción.

Toda forma de representación implica necesariamente una apertura, un hiato entre los sujetos ―individuales y colectivos―y aquello que los representa. Es en esta fractura donde debe insertarse la filosofía como mediación entre el sujeto y el mundo, haciendo imperativo el análisis y la crítica de las relaciones entre ambas dimensiones para localizar los puntos de anclaje, de tensión, de sutura y de fractura.


                                                                   










En tanto antigua disciplina de crítica a los modos de representación y esclarecedora de la formación del sujeto, en sus diferentes formas, la filosofía debiera dar cuenta de las continuidades de la racionalidad humana, así como instalarse en un presente siempre transformador que abre grietas en el conjunto de los modos de saber y de vivir.

Continuando con esta tarea arcana y al mismo tiempo de absoluta actualidad, queremos proponer el 55 Congreso de Filosofía Joven como un espacio y tiempo en el que diagnosticar las fracturas entre sujeto y el mundo por los distintos regímenes de representación, y salvar las distancias cuando sea posible y deseable.