Las formas de representación política propias de la modernidad occidental presentan actualmente una situación de crisis manifiesta que se expresa en múltiples y heterogéneas fracturas.

Desde el fin de la Guerra Fría las estructuras representativas de poder han sido sometidas a una tensión constante, tanto desde las prácticas políticas como desde la reflexión teórica e ideológica de las mismas. El proceso de globalización neoliberal ha conllevado una cesión progresiva de la soberanía estatal en favor de dinámicas económicas transnacionales y estructuras políticas supranacionales. También desde abajo, los diferentes movimientos sociales han puesto en cuestión cómo los modos de representación modernos responden a las subjetividades históricamente hegemónicas, ignorando o infravalorando colectivos minoritarios y poblaciones subalternas.

Así, el Estado-nación, como figura paradigmática de poder y agencia de los pueblos, ha perdido terreno y legitimidad de acción. Sin embargo, su tenaz supervivencia parece indicar la dificultad para salir del horizonte de la representación como método primordial de la organización política.

Con estos referentes en mente, proponemos una mesa temática en la que se trabajen temas emergentes en el área de filosofía política: desde las críticas al dogma de la democracia liberal parlamentaria, hasta la deconstrucción impolítica, pasando por los nuevos comunitarismos o las nuevas formas de populismo, y otros modos de pensar desde y contra el problema de la representación política y su engarce con los diversos modos de subjetivación.