El objetivo de esta mesa temática es estudiar en qué medida el surgimiento de nuevas formas de representación del pasado,que amenazan el tradicional monopolio del historiador a la hora de describirlo, refleja la fractura del sujeto moderno y permite visibilizar a colectivos anteriormente marginados.

La crisis del historicismo y el cuestionamiento respecto a un relato histórico objetivo se convirtió en el punto de partida de buena parte de la teoría de la historia de la segunda mitad del siglo XX. Nos referimos a la crítica a una historia escrita – desde y para – un sujeto occidental, masculino, étcetera.

La propia disciplina historiográfica no ha sido ajena a esta serie de dinámicas. Al fin y al cabo, entre las  novedades de las últimas décadas en este campo destaca la adopción de modelos de historia cultural o micro-historias que parecen adecuarse o ser síntomas de la citada fragmentación del sujeto contemporáneo. Algo similar revelan la tendencia a dotar de un mayor valor ―ético y epistemológico― a la figura del testigo, así como el recurso a formas artísticas de representación.

Partiendo de este horizonte, el objetivo de esta mesa es el de profundizar en estas cuestiones para analizar y discutir la validez de los famosos discursos en torno al final de la historia, así como las implicaciones del diagnóstico de nuestro presente como un tiempo postmoderno. Se trata, por tanto, de dar cuenta de las causas y consecuencias que tiene la fragmentación de nuestros modelos de subjetividad en nuestras formas de representación histórica.